Cuando los trabajadores buscan organizarse sindicalmente generalmente obedece a problemas concretos que emanan de las relaciones laborales tales como el pase a planta permanente, recategorizaciones, algún adicional no pagado o bien por un alto grado de conciencia respecto a la importancia de estar sindicalizado.

El caso de la Facultad de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales escapa a cualquier análisis que el sentido común interpreta como conflictos racionales de una relación laboral en un Estado de Derecho. En general las autoridades de la Facultad han “castigado” a los compañeros no docentes que han sido críticos a su gestión. Prueba de ello es que la mayoría de los candidatos opositores a la gestión han sido trasladados arbitrariamente a otras funciones. En otros casos, sin motivo justificable, se han cometido abusos de todo tipo, traslados, faltas de respeto, atropellos, etc. En muchos de estos casos, aunque quienes cometieron esas faltas y abusos no fueron las autoridades, éstas nunca actuaron ni aportaron para resolver las problemáticas que aquejan a los compañeros.
Tal es el caso de Vanina Maldonado, compañera no docente que desempeñaba funciones en la Pro Secretaría de Concursos de la Facultad, quien fue trasladada “transitoriamente” sin motivos justificables y viene sistemáticamente recibiendo maltrato verbal, persecución física y psicológica, acoso laboral, abuso de poder y violencia de género que derivó en la presentación de diversos recursos y en una denuncia ante el INADI.
O bien el caso del compañero Juan Manuel Sánchez Buteler, quien cumpliendo funciones en mesa de entradas de la Facultad, fue víctima de Abuso de Autoridad de parte del Sr. Secretario General, Ing. Daniel Lago. El trabajador no ha recibido ni un pedido de disculpas por parte de la autoridad y sigue siendo víctima de malos tratos y acoso laboral.
Lo de Marcela Ferreyra es un claro caso de persecución política. En septiembre del año 2012, luego de celebradas las elecciones del claustro, la trabajadora no docente Marcela Ferreyra, quien desempeñaba funciones en el Área de Personal y Sueldos de la Facultad, fue trasladada, sin motivos, a cumplir funciones en la Pro Secretaría de Concursos, en un horario diferente al que cumplió por más de 10 años. La trabajadora debió iniciar acciones legales, sostenidas por un período superior a un año, hasta conseguir que le fuera respetado su horario laboral, pero nunca fue reincorporada a las funciones en su área de trabajo.
La gota que rebalsa el vaso es la terrible situación que debió atravesar la compañera Érica Marchi. En el año 2013, luego de celebrada la elección de Decano y Vicedecano, la compañera que desempeñaba funciones en Secretaría Técnica, en el Edificio Sede Centro, fue agredida físicamente, con intenciones abusivas de tipo sexual por parte de un trabajador de ésta Facultad. La trabajadora debió iniciar acciones legales, solicitó la intervención de las autoridades y luego de mucho insistir consiguió salir del mismo ámbito que su agresor y fue trasladada a otra dependencia de la UNC. Lamentablemente, nunca encontró el apoyo, amparo y protección Institucional para enfrentar la situación y las tremendas secuelas que quedaron en ella por lo vivido.
Gabriela Machado y Maria Elena Campana, ambas trabajadoras contratadas del Centro de Vinculación del LIADE, con una antigüedad mayor a 5 años. Sin previo aviso y sin una solución a la situación laboral de ambas, se procedió al cese de sus funciones en el mes de octubre de 2015.
Como estos hay un sinnúmero de casos donde se pone de manifiesto el manejo clientelar en la distribución de horas extras, la destrucción de cargos intermedios violando la carrera administrativa, traslados compulsivos, despidos, concursos a dedo, discriminación racial, persecución y violencia laboral y de género.
A los compañeros les decimos que se animen a romper el silencio y el miedo porque ahora tienen un sindicato que los ampara y no traiciona.
Esperamos que con las autoridades recientemente electas estas prácticas típicas del pasado más oscuro de nuestra historia cesen inmediatamente y se conviertan en un mal recuerdo de lo que no puede suceder en una institución del Estado.




