El Secretario General de ATE y la CTA Autónoma Córdoba, Federico Giuliani, describió al “Cordobesismo” como la expresión de la matriz política e ideológica conservadora que gobierna Córdoba desde el retorno de la democracia bajo el formato de la UCR primero y el PJ después; cuestionó el modelo extractivista que impera en el territorio; reconoció la crisis de representatividad que atraviesa al conjunto del movimiento obrero y, por ende, a la propia Central; se manifestó en contra tanto del “Unicato Sindical” como del “Unicato Social”; reivindicó la militancia en el territorio para construir poder popular, combatir el hambre y la pobreza; y afirmó que en la lucha feminista, el protagonismo de los jóvenes y la resistencia del Movimiento Ambientalista, están las claves camino a una alternativa que permita avizorar un futuro diferente.
Giuliani sostuvo en declaraciones a una agencia de noticias: “Lo primero que quiero destacar del balance que podemos hacer desde que asumimos la conducción de la CTA Autónoma de la provincia de Córdoba es la institucionalidad que hemos logrado en una etapa de resistencia política a la entrega y el saqueo, que nos tuvo en la calle junto a los movimientos sociales y a organizaciones sindicales, principalmente de la Capital, con mucha trayectoria, lo que nos permitió ser protagonistas de distintas movilizaciones contra las políticas de ajuste de Milei y Llaryora”.
Y agregó: “Entre los ejes centrales que tenemos para este año es crecer territorialmente. Esto significa cuantitativa y cualitativamente. En ese sentido impulsamos con fuerza la Federación Nacional Territorial (FeNaT-CTAA) que se fundó durante el Encuentro de Organizaciones Territoriales de la Central que tuvo lugar el 30 de junio y 1º de julio de 2018 en el Campus de la Universidad Nacional de Río Cuarto y que tiene un ámbito de actuación nacional, lo que que nos permite contener e incorporar al sujeto trabajador que ya no está ni en las oficinas ni en la fábrica sino en el barrio. El segundo punto es afianzar lo que venimos desarrollando con el sector privado, no solamente en la incorporación de nuevos actores, sino en la formación de aquellos cuadros que nos van a permitir el desarrollo en un sector tan neurálgico para la Central. En tercer lugar vamos a continuar con la institucionalidad. Entendemos que es importante continuar con el camino que hemos emprendido para ganar nuestro reconocimiento tanto en la calle como a nivel institucional. Y el cuarto eje es la presencia en el conflicto social, hemos tenido posicionamientos muy claros y contundentes respecto a los aumentos de luz, agua, transporte y otras cuestiones que afectan no sólo a los trabajadores sino a la mayoría de la población”.
Giuliani expresó: “Necesitamos una Central en la calle para hacerse cargo de estos conflictos peleándole al hambre, a la represión policial, a la barbarie de Milei y la casta y dando la disputa ideológica al individualismo del sálvese quien pueda en el territorio. Fortalecer la constitución de nuevos sindicatos o de agrupamientos que quieran disputar gremios privados y de esa manera crecer en cantidad, lanzando una afiliación masiva, a través de la formación y capacitación”.
Cordobesismo
“Que el Gobierno de Martín Llaryora salvo algunos amagues esté alineado con el Gobierno vendepatria de Milei no debería sorprendernos”, apunta.
“Tiene que ver con la composición política e ideológica del ‘Cordobesismo’ que es una alianza de gobierno que ha venido de la mano del radicalismo en primer lugar, y desde hace 25 años del PJ. Es una visión que lleva los destinos de una provincia vertebrada en pos de los beneficios de los grupos concentrados de poder como los de Pagani, Urquía, Roggio y tiene que ver claramente con la demanda de la oligarquía, principalmente extractivista, con políticas de monocultivo, agrotóxicos y fumigaciones para lograr una alta rentabilidad de la tierra. El Gobierno no está dispuesto a tocar los intereses de los ganadores de siempre. Somos conscientes que en Córdoba tendrían que pagar los que más tienen y debería haber una Reforma Impositiva progresiva y no como se da ahora, donde los cordobeses pagamos la electricidad un 150 por ciento más caro que cualquier ciudadano de la Argentina”.
En palabras del Secretario General de la CTA-A, “el trabajo territorial es permanente e incansable, tal vez el más difícil por tener que pelear de manera desigual contra condiciones de altísima precarización en la vida misma, sin servicios básicos, con la problemática del hambre marcando la agenda, sin trabajo concreto ni continuo. En esas condiciones, nuestra CTA trata de conseguir paliativos para sortear la crisis, primero a través de lo que podemos conseguir a través del Estado, porque entendemos que a la discusión hay que darla para arrancar los recursos que nos corresponden”.
A su juicio, “así como no creemos en el ‘Unicato Sindical’ tampoco creemos en el ‘Unicato Social’, por eso la CTA Autonóma, tanto a nivel nacional como provincial, está a la altura de otras organizaciones para mostrar trabajo genuino en el territorio y de ahí en más exigir y demandar que aquellos recursos que tiene el Estado lleguen a las barriadas populares. También están la autogestión y la construcción del sujeto de la Economía Popular para generar trabajo genuino, no solamente de manera individual sino colectiva, con un concepto importante como es la Soberanía Alimentaria: Comer sano, bien y en cantidad, con nuestras huertas comunitarias”.
Crisis de representatividad
Según Giuliani, la crisis de representatividad del Movimiento Popular es un hecho verificable: “Esto tiene un contexto. Hace más de 55 años, en épocas del ‘Cordobazo’, existía un Movimiento Obrero calificado y muy fuerte, que tiene que ver con la matriz industrial de la provincia y en consonancia con el Movimiento Estudiantil heredero de la Reforma de 1918. Era otro país, otra Córdoba. Venimos de una derrota propinada por la dictadura cívico-militar y Córdoba fue una de las provincias más castigada por el Terrorismo de Estado. Nuestros mejores cuadros fueron asesinados, exiliados o detenidos. Esa derrota hizo que asumieran responsabilidades dirigentes que no tenían tal vez esa visión estratégica integral que demostraron Atilio López, Agustín Tosco, René Salamanca o Héctor ‘La Perra’ Castro”.
“El ‘Cordobesismo’ ha domesticado a buena parte del Movimiento Obrero y Social, hoy estamos en presencia de una crisis de representatividad y está en discusión nuestra legitimidad en el seno de la comunidad. Un poco por el trabajo de los medios hegemónicos junto con el poder que apuntan a deslegitimar a los dirigentes obreros, sociales, políticos con esta tarea de machacarle diariamente a la sociedad que todos los dirigentes son corruptos, indecentes o se enriquecen a costa de los trabajadores, un discurso que hizo mella en la gente. Convengamos que también hay algunos ejemplos de dirigentes atornillados durante mucho tiempo en sus sillones, con gremios ricos y laburantes pobres y otros que han demostrado conductas éticas totalmente reprochables, lo que no ayuda a cambiar esa imagen”, apuntó.
Para Giuliani, “esto nos pone en un punto de debatir realmente el rol de la dirigencia, promover la autocrítica, fomentar el recambio natural, la promoción de cuadros políticos que de alguna manera vuelvan a reconstituir lo que alguna vez se hizo en nuestra provincia como los planes de Huerta Grande y La Falda que nos demostraban cómo los trabajadores discutían el Proyecto de Nación y de Patria al que aspiramos. El Movimiento Obrero cordobés está en crisis, obviamente nosotros también, pero hay que remarcar también que hubo complicidades de la burocracia con el ‘Cordobesismo’ para que en la alternancia entre radicales y justicialistas se mantuviera la gobernabilidad de un modelo que afecta a la mayoría y privilegia a las minorías”.
Nuevos actores
Finalmente, y pensando en clave de futuro, Giuliani arriesgó algunas ideas de lo que piensa es una posibilidad de recomponer el Movimiento Popular: “Cuesta encontrar un programa que nos unifique en cinco o seis puntos para que nos juntemos. Veo tres actores que me parece tienen mucho que ver con delinear lo que viene. Primero, el avance de la lucha feminista en este movimiento horizontal, heterogéneo y diverso hay mucho que aprender. La otra, es la lucha de la juventud con presencia en varias instancias organizativas porque cuando no encuentran cabida en lo sindical, lo buscan en otros espacios culturales, partidarios, sociales. Y tercero, la pelea por el ambiente. El Movimiento Ambientalista en Córdoba es fuerte, tiene presencia y un accionar coherente contra el extractivismo”.
“Probablemente en estas luchas podamos desentrañar los dirigentes sindicales este germen de lo nuevo que nos va a permitir pegar un salto y volver a estar en los primeros planos como alguna vez lo estuvimos para avanzar en la construcción de una sociedad de iguales”, remató.