En marzo los trabajadores del Programa Protección Jóvenes eligieron a tres nuevos delegados. ATE continúa creciendo en el Estado provincial.

El 19 de marzo una amplia participación de los trabajadores del Programa Protección Jóvenes de la Secretaría de Niñez, Adolescencia y Familia consagraron a los compañeros Romina Espinosa, Mónica Juárez y Humberto Cabral como delegados del sector por los próximos dos años. Se trata de la primer instancia organizativa de ATE en el organismo, tras el reconocimiento que confirmó el año pasado la justicia nacional para nuestro gremio en el Estado provincial. La elección se realizó en el edificio de av. Vélez Sarsfield 771.
Los delegados deben abordar las diversas problemáticas que tiene uno de los sectores más postergados de la Provincia que, además de los reclamos propios de todos los trabajadores, tiene características particulares que exigen urgente tratamiento.
“Los compañeros vienen debatiendo en las asambleas desde el año pasado la necesidad de reclamar por las condiciones de insalubridad y riesgo de tareas que afrontamos cada día pero tenemos mismo régimen que administración central. Por eso queremos un régimen especial con el plus salarial que implica la remuneración acorde a la tarea realizada y las licencias sanitarias específicas”, cuenta HumbertoCabral.
En ese sentido, los trabajadores ven con buenos ojos adecuar las condiciones jubilatorias a un régimen como el que logró ATE en la provincia de Buenos Aires, que estableció la edad para jubilarse a los 50 años, con 25 de servicios. Esta conquista efectuada el año pasado es uno de los horizontes que motivan a los compañeros a organizarse en nuestro gremio, que por la extensión territorial de la representación sindical que tenemos, puede enriquecer las luchas de los estatales provinciales con experiencias de otros lugares de país.
“Además, muchos compañeros se encuentran precarizados, con figuras como las becas que no brindan ni siquiera una ART, por más que son profesionales que están en la calle muchas horas. A eso se suma que nos faltan recursos humanos, materiales e insumos”, agrega Espinosa.
En cuanto al funcionamiento institucional, los delegados recalcan que falta un organigrama general del organismo y por eso es difícil coordinar el trabajo de los compañeros de los distintos sectores de la SeNAF.
“A partir de los cambios en la legislación, con el cierre de los juzgados de menores, se aglomera la atención a la SeNAF y necesitamos mayor capacidad para dar la atención que se merecen los sectores vulnerables que atendemos”, concluye Espinosa.
Los compañeros afrontan con entusiasmo las nuevas responsabilidades, sabiendo que ATE está al lado de cada compañero que se organiza.






