
Por Federico Giuliani, Secretario General de ATE Córdoba y Secretario General de la CTA Autónoma Córdoba.
En un año de donde no es fácil insertar la agenda de las y los trabajadores estatales ante los patrones y en el imaginario social general, quiero destacar la Radio Abierta que se hizo ayer en la plaza Agustín Tosco -frente al Patio Olmos y la Casa Radical, expresiones del poder conservador cordobés-, un lugar muy simbólico que el año pasado fue mancillado y violentado en las marchas anticuarentenas de la oligarquía recalcitrante.
Como Secretario General de ATE Córdoba y la CTA Autónoma soy querellante en una denuncia frente a la justicia federal y el INADI por los destrozos que tuvo el monumento, porque más allá del vandalismo, el hecho muestra el desprecio que tiene el conservadurismo de Córdoba por los laburantes.
Vale señalar que la radio se enmarcó en un plan de lucha de los sectores nacionales de ATE Córdoba, que están exigiendo la reapertura de la paritaria nacional con el gobierno de Alberto Fernández, reapertura que ya tiene fecha para el 19 de agosto. Allí queremos perforar el techo del 35% que se acordó en mayo.
Distintas encuestas dicen que la inflación interanual, entre julio 2020 y julio 2021, fue del 50,2% mientras los salarios interanuales fueron poco más del 43%. Es decir, ya perdimos durante el macrismo y este año también. Por lo tanto, vemos que la inflación sube por el ascensor y los salarios por la escalera.
En consecuencia, vamos a la paritaria con el planteo que queremos un 45% de recomposición para todo el 2021 a cobrar este año, para tener una inyección de plata.
La agenda
Por otro lado, insistimos en la reincorporación de las y los despedidos del macrismo. Dónde va a conseguir trabajo en Argentina un trabajador con 15 o 20 años de antigüedad en el Estado, despedido por Macri, obrero calificado que fue formado por el Estado y que hoy tiene entre 40 y 50 años, en medio de la pandemia.
Los tiempos de la política no son los tiempos de la gente, esos compañeros siguen desocupados, sin poder llevar el pan a su mesa. Por eso urge que se cumplan las promesas de campaña de Alberto Fernández.
En esa línea, estamos reclamando el pase a planta permanente de las y los precarizados porque el 60% del plantel del Estado Nacional está en esa condición. El gobierno es el principal empleador en negro de la Argentina, es decir que es necesario generar mecanismos para que todos esos trabajadores y trabajadoras, con 15 o 20 años de antigüedad, pasen a la planta permanente y así generar estabilidad laboral de ley. Sumado a que se cumplan los cupos trans y de discapacidad que establece la normativa vigente.
Revalorizar el trabajo del estatal
En la Radio Abierta, además, salimos a contar cuál es la tarea que hacemos, por qué fuimos esenciales durante la pandemia, por qué creemos que tenemos que vivir dignamente. En ese sentido hay que dar una pelea cultural grande con la sociedad, no olvidemos que el macrismo bajó mucha línea en los medios de comunicación hegemónicos, diciendo que los trabajadores del Estado nacional éramos ñoquis, que no servíamos para nada, que éramos vagos y que sobrábamos. El ex ministro de Economía Prat Gay dijo que éramos la grasa militante.
Entonces, en la ciudadanía hay una mirada de que el trabajador del Estado nacional gana plata, que está cómodo y es mentira. Hoy, en la heterogeneidad salarial que sufren los estatales, un trabajador del Instituto Obra Social de las Fuerzas Armadas (IOSFA), con 20 años de antigüedad, cobra 24 mil pesos, bajo la línea de la indigencia que según el INDEC es de 29 mil pesos. Los inspectores del Ministerio de Trabajo de la Nación, que son abogados en su mayoría y tienen que auditar los lugares de trabajo, cobran 35 mil pesos de promedio; guardaparques formados para custodiar la fauna y flora, 51 mil pesos; un trabajador o trabajadora del SENASA, fiscalizando y garantizando la calidad alimentaria de lo que comemos como argentinos y argentinas cobra 50 mil pesos.
Hay un gran mito que debemos esclarecer y hay que revalorizar nuestro trabajo.
Ante esa mirada de insensibilidad de los que mandan, nosotros mostramos nuestro trabajo, la mayoría somos empleados calificados y formados profesionalmente: en CNEA hay geólogos, en SENASA somos veterinarios, en el Ministerio de Trabajo son abogados, en Fabricaciones Militares de Río Tercero y Villa María son todos trabajadores formados en el manejo de maquinaria compleja.
Contexto
En ese camino estamos, marcando una agenda política porque creemos que con presión vamos a sacar bien esa paritaria porque hay un contexto electoral. Sin embargo, el esfuerzo no debe quedarse ahí, debemos seguir marcando la agenda a los que van a ocupar lugares en el congreso sobre cuáles son las problemáticas de los laburantes del Estado nacional.
Los partidos políticos dejaron de ser espacios de participación genuina hace mucho tiempo para cumplir el rol de maquinarias electorales, grandes aparatos que se ponen en marcha ahora, 40 días antes de las elecciones, gastan cifras fabulosas en campañas y después de las elecciones se alejan de la gente que dicen representar.
En ese sentido, aun sabiendo que no son todos iguales, se ve una falta de representación obrera en las listas alarmante. Son contados los casos de los trabajadores dirigentes que tienen cargos en las listas y quienes acceden tendrán muy difícil lograr el cargo. No va a haber bancas de Córdoba con dirigentes obreros y eso es muy triste. Porque los problemas de los trabajadores los tiene que llevar al congreso un trabajador, no un abogado o alguien que vive de la carrera política hace 20 o 30 años.
Decimos que se discuten nombres y no proyectos. ATE es uno de los sindicatos estatales más grande de Córdoba y la CTA A una de las centrales con más trabajo territorial y representación del sector privado y nadie nos convocó a discutir una propuesta.
Por eso creemos que los sindicatos debemos seguir ratificando nuestra autonomía de los partidos, de los gobiernos y de los patrones. El dirigente que quiera asumir cargo partidario debe dejar la función sindical. Hoy valen más los intereses de la clase atento lo que estamos sufriendo los estatales, lo que viven los trabajadores privados, las trabajadoras de las barriadas populares, el hambre y la desigualdad social. Eso hay que poner en agenda en la campaña y no discutir chicanas baratas.
Hoy nadie discute nada y eso va de la mano con la gran apatía que se ve en la gente. Lo veo en mis compañeros de trabajo, no se sabe qué se vota, cuándo ni quienes van en las listas. Ante la falta de participación en los partidos que se convirtieron en unidades de negocios, ante la falta de difusión de un proyecto colectivo, ante la falta de democracia en la elección de los candidatos, la apatía generalizada será el gran dato de estas PASO.
Perspectiva
Por los trabajadores debemos seguir llevando nuestra agenda en la calle, es importante para que nos vuelvan a meter en el radar. No hay un Estado posible con trabajadores precarizados y cobrando salarios de miseria y con despedidos en su casa.
Somos uno de los sindicatos que tiene mayor dinámica en Córdoba, sea en la Capital como en el resto de la provincia. En las seccionales puede verse el activismo permanente. Porque creo que es como dice la frase: con los dirigentes a la cabeza o con la cabeza de los dirigentes.
Los responsables no pueden estar en su escritorio, wasapeando o haciendo zoom, sometiéndose al termómetro de la virtualidad, cuando la realidad te indica otra cosa. Hay que caminar los hospitales, los sectores de trabajo y escuchar a la gente porque ahí también están las soluciones.
Con la movilización de los sectores de la salud provincial demostramos que estamos en acción permanente. ATE se está convirtiendo en una maquina impresionante de militancia. Nuestra idea es que tengo mil cabezas, pero cabezas formadas como cuadros para ser un sindicato que incida en la política cordobesa.






