A primera hora de la mañana 4000 efectivos policiales fuertemente armados se hicieron presentes en el lugar quienes derribaron y cortaron alambres, prendieron fuego las casillas y dispararon balas de goma.
Se trata de familias sin techo que viven y resisten en un predio de unas 100 hectáreas, en medio de la pandemia, el frío y la crisis, gente que no tuvo otra opción ante la alternativa de vivir en la calle.
Desde ATE sostenemos que el Estado debe garantizar el derecho de esas familias a una vivienda digna y priorizar el derecho a la vivienda de miles de argentinos, sobre todo tratándose de una población donde hay alto porcentaje de menores.
Tampoco olvidamos el accionar irresponsable de organizaciones que llevaron la situación al estado actual.
Al mismo tiempo que repudiamos la violencia ejercida por las fuerzas de seguridad, exigimos la liberación inmediata de los detenidos.






