Tres delegados resultaron electos después de un largo proceso persecución del intendente contra ATE. Patrulleros para amedrentar.

El pasado jueves 23 de marzo, tal como estaba programado, se realizó la elección de delegados municipales en la localidad de Dean Funes. Se trata de la culminación de una etapa del proceso de organización de los municipales en la ciudad del norte provincial, que dio inicio hace siete meses cuando una camada grande de compañeros eligieron a ATE como gremio representativo y comenzaron a afiliarse.
La elección se llevó a cabo a pesar de las trabas, incumplimientos y persecuciones que el intendente de la localidad, Raúl Figueroa, realizó para evitar que los compañeros ejerzan con libertad su derecho a elegir representantes gremiales.
Resultaron electos los compañeros David Alberto Heredia, Analía Pamela Picco y Carlos Roberto Miranday, que tendrán mandato por los próximos dos años.
Hay que destacar que los delegados resultaron ampliamente respaldados por sus compañeros, alcanzando la participación del sector en un 40% del total del padrón, porcentaje muy importante dado el contexto de violencia laboral que rodeó la elección.
En la oportunidad, estuvieron presentes dirigentes del Consejo Directivo Provincial como el secretario Adjunto, Luis Barcena, de Interior, Alejandro Murua, junto a los compañeros delegados de Quilino y de San Marcos Sierra, así como el compañero Luis María Bornes, integrante de la junta fiscalizadora.
Un intendente descontrolado
Desde que ATE comenzó la campaña de afiliación de los municipales de Dean Funes, para masificar la representación en el sector, se verificaron una serie de manejos para amedrentar a los compañeros: la reactivación de sumarios congelados hace cuatro años y traslados desde su lugar de trabajo a otras dependencias de compañeros candidatos a delegados, todas acciones que están prohibidas toda vez que los trabajadores gozan de la cobertura que brinda la tutela sindical.
Esto lo sufrieron dos de los tres candidatos que se presentaron ayer: Pamela Picco y David Heredia. Como del proceso persecutorio el compañero Heredia sufre actualmente una suspensión de 30 días sin goce de haberes.
Además, Figueroa se niega a retener la cuota sindical de los afiliados que se sumaron a partir de la campaña de afiliación realizada en 2016.
No conforme con estas medidas autoritarias hacia los candidatos, el intendente hizo avisar de manera verbal a los trabajadores que quien fuera a votar delegados sería sancionado. Y el día de la elección Figueroa dispuso de varios patrulleros policiales que hicieron presencia frente a donde instalaron las urnas, en plena vereda ya que los funcionarios no permitieron que ATE instale las mesas electorales dentro de cada sector de trabajo.
Esto saca a la luz también, que el intendente cuenta con la fuerza policial para imponer el miedo al obrero municipal, desviando el objetivo de toda fuerza de seguridad y apelando a recursos oscuros que tienen pésimos antecedentes en la historia de Córdoba, todo para sostener su ambición de mantener a los compañeros sin organización sindical que los proteja.

La situación contraviene la Constitución Nacional, los tratados internacionales suscritos por Argentina en términos de libertad y democracia sindical, así como los fallos judiciales que avalan el ámbito de representación de ATE entre los municipales de la provincia de Córdoba.
Este cuadro también pone en tela de juicio el accionar del comisario que dispone de los móviles para amedrentar a los compañeros en vez de cumplir la función que tiene la policía, para lo cual todos los trabajadores pagamos nuestros impuestos.






