La delegada municipal sufrió durante los últimos cuatro meses la persecución del intendente Cristian Frías, que la trasladó de su lugar de trabajo. La justicia provincial aceptó un amparo presentado por ATE y ordenó reinstalarla.

La compañera Ramona Murua es delegada de ATE y cocinera en el hospital municipal de San Carlos Minas. En diciembre pasado, cuando asumió el intendente Cristian Frías, se inició una campaña persecutoria en su contra trasladándola sucesivamente a diversos destinos en la Municipalidad, para alejarla de su lugar de trabajo, donde ejercerse la representación de sus compañeros.
Ante esta ataque a la delegada, de carácter eminentemente antisindical, ATE presentó un amparo reclamando que cese la situación y que se la reinstale a la Murua. Esta semana la justicia dio la razón a nuestro gremio y ordenó al intendente Frías que destine nuevamente a la delegada de ATE donde corresponde.
De esta forma, queda claro que Frías se encuentra inmerso en una campaña de persecución a nuestro gremio, en contra de la normativa vigente. Pero la justicia dictó una medida correctiva al autoritarismo del intendente.






