El Consejo Directivo Provincial de ATE Córdoba repudia enérgicamente el desmantelamiento del Programa Remediar, que desde la crisis de 2001 garantizaba 128 medicamentos esenciales del Estado Nacional para los sistemas sanitarios provinciales y municipales.
Ahora, el Gobierno de Milei lo redujo a sólo seis remedios, dejando afuera del programa drogas gratuitas para enfermedades como diabetes, tiroides, infecciones respiratorias, alergias, salud sexual y reproductiva, y antibióticos pediátricos —entre otros—, que ya no se conseguirán en los centros de salud a menos que los gobiernos provinciales asuman su provisión.
A través de la Resolución 1447/2026, el ministro Mario Lugones derogó el listado de medicamentos que la cartera entregaba a 6.000 hospitales y centros de atención primaria de la salud en todo el territorio nacional.
Se trata de otra medida que atenta contra la salud de la población, en momentos que la crisis económica somete a las familias a condiciones de vida indignas, atento a que dos tercios de las y los argentinos no llega a fin de mes según distintas encuestas.
La realidad del Programa Remediar muestra que al gobierno no le importa nada la salud de la población, como no le importa el trabajo registrado, la situación de las personas con discapacidad y sus familias, las jubilaciones, la educación pública,, la atención social en los territorios, la producción nacional y otros puntos de la agenda del país que Milei prefiere contestar con insultos.
De esta manera, la Resolución 1447/2026 viene a sepultar un programa de asistencia en salud, cuyo presupuesto cayó un 72% en términos reales desde que asumió el gobierno de La Libertad Avanza. Según datos oficiales, en la provincia de Córdoba, por ejemplo, pasamos de recibir 18.630 botiquines y 3.803.319 tratamientos en 2022 a tener 4.215 botiquines y 675.490 tratamientos en 2026.
Las y los estatales saben bien el costo a nuestra calidad de vida que Milei impone como política de Estado, mientras somete a la población al más brutal de los ajustes. Las consecuencias no son una especulación sino previsibles y evitables: tratamientos interrumpidos, enfermedades que se agravan, internaciones que podrían haberse evitado y vidas puestas en riesgo por una decisión política.
Revertir estas medidas exige movilización popular, unidad de acción y un compromiso concreto: que se vaya Milei.






