Organizado por el sindicato LAB Vitoria-Gasteiz, en la capital de la comunidad autónoma vasca, se desarrolló el viernes pasada una charla debate, con la participación del secretario General de ATE y la CTA Autónoma Córdoba, Federico Giuliani, sobre la política de persecución antisindical en Argentina, con principal foco en Córdoba.
Allí el dirigente denunció la criminalización de la protesta social y el hostigamiento antisindical que instrumenta el Gobierno de Javier Milei, y que el gobernador Martín Llaryora impune en la misma sintonía.
Durante su exposición, el dirigente relató su paso por la sede de la Organización Internacional del Trabajo, el 15 de diciembre del año pasado, donde fue recibido por los responsables para dar seguimiento a la creciente represión del Gobierno de Milei a los líderes sindicales, al igual que Llaryora, donde dio a conocer al detalle las siete causas judiciales abiertas contra él por el desempeño de sus funciones como Secretario General de nuestra organización sindical y de la Central en Córdoba.
Giuliani fundamentó la denuncia ante la Comisión de Libertad y Democracia de la OIT en la violación de los Convenios 87 y 98 del organismo, criminalizando la protesta social “en un abierto y nada inocente intento de disciplinar a las distintas organizaciones sindicales que están disconformes con la realidad y bregan por un cambio dentro de las prerrogativas que la legislación nacional y la normativa internacional les reconoce”, afirmó.
Aunque en apariencia las causas judiciales y la represión policial son vistas como situaciones aisladass, en perspectiva se puede apreciar la política de acoso judicial y policial que forma parte de una estructura de gestión del conflicto social, destinada a implementar y garantizar un ajuste sobre los trabajadores públicos, que luego se traslada a los trabajadores privados.
“En la provincia de Córdoba se ha vuelto a los tiempos previos a la dictadura cívico-militar de 1976, con procedimientos donde aparecen agentes policiales sin identificación. Tanto el accionar y como los registros que quedan de las actuaciones policiales nos retrotraen a aquella época oscura”, aseguró.
Y remató: “Esta persecución tiene que ver con una manera de cancelar a aquellos que no somos obsecuentes con el poder de turno y confrontamos con los que tienen la sartén por el mango, que en definitiva son los que marcan la agenda económica y política en Córdoba. Llaryora es el gerente de estos grupos hegemónicos se siguen llevando la riqueza en pala fuera de nuestra Patria mientras nuestro pueblo se empobrece día a día”.






