Por Daniel Parcero*
Aquel efervescente 29 de mayo de 1969 en Córdoba Héctor “La Perra” Castro, secretario General de la ATE cordobesa, y Agustín Tosco habían permanecido prófugos en las afueras de la ciudad durante la mayor parte del día.
Tosco fue apresado en horas de la tarde, cuando regresaba luego de los episodios protagonizados por la bases y parte de la dirigencia que permaneció movilizada.
Únicamente en el periódico de la CGT de los Argentinos, aparecido una semana después de la gloriosa jornada de lucha, se hace referencia a la activa participación de los dirigentes obreros “Agustín Tosco, de Luz y Fuerza, Atilio López dela UTA y Héctor Castro”. Así a secas, sin señalarse la representación y pertenencia del mencionado sindicalista a la Asociación Trabajadores del Estado.
Conocido popularmente como “La Perra” o “La Picha”, Castro era delegado de Industrias Mecánicas del Estado –IME–, complejo fabril que en su mejor momento llegaron a desempeñarse entre doce mil y catorce mil operarios, siendo el lugar desde el cual, durante un proceso de normalización de la Seccional ocurrido un año antes, resultó electo Secretario General tras su reconocida militancia y protagonismo.
Las figuras del “Gringo” Tosco, Atilio López, Elpidio Torres, sin duda, concentraban toda la atención de las crónicas periodísticas y políticas de la época. Pero junto a ellos había estado La Perra hasta hora previas.
“Conocida la orden de captura del dirigente de ATE y de Tosco, el primero pone a disposición el vehículo de la Seccional y de su secretario, Eugenio Ferrari, quien oficiará de chofer, para emprender la fuga a Tanti, localidad del Departamento de Punilla donde permanecen hasta que se calmen las aguas, para regresar Agustín al terminar la tarde, cuando cae detenido.
La ausencia de Castro movilizará a la Conducción Nacional de la ATE en manos del burócrata macartista Juan Horvath, quien de inmediato decide la intervención, en una actitud solidaria con la jaqueada dictadura de Onganía.
Pero el olfato de La Picha se adelanta y al momento en que se intenta destituirlo, habiéndose violentado el acceso a la sede de la Seccional, se apersona en el lugar y los echa a los gritos.






