Un documento de ATE CONAE pone foco sobre el vaciamiento que sufre toda la actividad aeroespacial nacional, a partir de la precipitada reducción presupuestaria, pésimos salarios y falta de proyectos que marquen un horizonte de desarrollo que el Gobierno de Milei impone al sector.
La República Argentina se encuentra en una encrucijada histórica que trasciende lo presupuestario para convertirse en una disputa por el modelo de nación. Mientras el Gobierno nacional intenta capitalizar mediáticamente hitos como el lanzamiento de la misión ATENEA y la participación en el programa Artemis, la realidad puertas adentro de la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE) es la de una institución al borde del colapso operativo.
El Conflicto: Responsabilidad frente a la Indiferencia
Tras una serie de negociaciones y el acuerdo sobre algunos puntos con las autoridades del organismo, la Asamblea de Trabajadoras y Trabajadores de la CONAE ha decidido suspender las medidas de fuerza para garantizar las operaciones críticas de la misión ATENEA. Sin embargo, esta tregua técnica no implica conformidad. Nos mantenemos en estado de alerta permanente ante la falta de acuerdos concretos en los ejes fundamentales: recomposición presupuestaria, estabilidad laboral (pase a planta permanente del personal contratado) y la continuidad de los proyectos estratégicos.

La Radiografía del Vaciamiento
Detrás de los anuncios oficiales, los números revelan un plan de asfixia sistemática:
- Recorte Presupuestario: El presupuesto asignado para 2026 representa un 45% menos que el de 2025, el cual ya había sufrido una degradación histórica en términos reales.
- Destrucción del Capital Humano: En los últimos dos años, la CONAE ha perdido el 20% de su dotación. La fuga de cerebros es una hemorragia de conocimiento que el Estado tardará décadas en recuperar.
- Poder Adquisitivo: Los salarios del sector han sufrido una pérdida real superior al 30%, empujando a profesionales altamente especializados hacia el sector privado extranjero o la emigración.
- Paralización Estratégica: El cierre del Proyecto Tronador (nuestro lanzador soberano), la falta de firma de contratos vigentes para el lanzamiento del satélite de la Misión SABIA-Mar, la incertidumbre sobre la continuidad de otros proyectos satelitales y el deterioro de la infraestructura del segmento de estaciones terrenas colocan a la Argentina en una posición de dependencia tecnológica absoluta.
A este cuadro se suma una postal obscena de la época. Mientras la CONAE se desangra por recorte presupuestario, salarios licuados y pérdida de personal calificado, el gobierno queda atrapado en escándalos que exponen la farsa de su supuesta austeridad. Manuel Adorni, actual presidente del Directorio de la CONAE, está cuestionado públicamente por viajes y uso de recursos bajo investigación. En paralelo, la conducción de VENG despliega agenda internacional, participación en ferias y proyección comercial, mientras el organismo público que sostiene mayoritariamente a la empresa ve sus proyectos paralizados, sus capacidades degradadas y a su personal empujado fuera del sistema.
Los responsables políticos de este esquema tienen nombre y apellido: Laureano Quiroga, Gerente General de VENG; Alberto Haure, Gerente de Administración y Finanzas; y Axel Tabares Méndez, Secretario General. Mientras hablan de eficiencia y modernización, avanzan sobre el sector espacial con una lógica de acomodo político, negocios y estructuras paralelas sostenidas sobre una CONAE cada vez más debilitada, mientras también caen los salarios del personal de VENG.
No hay modernización ni eficiencia en ese esquema. Hay una decisión política: vaciar la CONAE, correr al Estado de la conducción del desarrollo espacial y reemplazar planificación soberana por negocios, tercerización y dependencia.
Ciencia o Extractivismo: La Contracara de la Renta Financiera
El ataque a la CONAE no es un hecho aislado; es parte de un ecosistema de destrucción que afecta también a la CNEA, INTA, INTI, SMN, entre otros organismos de CyT y las Universidades Nacionales. El modelo propuesto por la actual administración busca reducir a la Argentina a un enclave de exportación primaria: minería, agroindustria sin valor agregado e intermediación financiera.
El conocimiento es la única herramienta capaz de quebrar la lógica extractivista. Un país que no invierte en Ciencia y Tecnología (CyT) —donde la inversión respecto al PBI es hoy de las más bajas de la región— se condena a la desigualdad. Mientras la desocupación escala al 7% a nivel nacional y alcanza picos del 9% en cordones industriales, el gobierno desarticula las industrias de alta complejidad que son las únicas capaces de generar empleo de calidad y soberanía económica con una distribución equitativa de la riqueza y justicia social.
Sin Soberanía Espacial no hay Futuro Industrial
La exportación de conocimiento es la verdadera “plusvalía” que puede sacar a la Argentina de la pobreza estructural. El desarrollo de satélites y vectores no es un lujo de países ricos, es el motor que permite el agregado de valor en origen y la autonomía en la toma de decisiones sobre nuestro territorio y recursos.
Exigimos:
1. Recomposición salarial urgente y pase a planta permanente del personal contratado.
2. Financiamiento plurianual que garantice la continuidad del Plan Espacial Nacional.
3. Reapertura del Proyecto Tronador y continuidad de los proyectos satelitales
4. Renovación de la infraestructura tecnológica general y del Segmento de Estaciones Terrenas






