En un marco monumental de convocatoria en las calles de Córdoba, ATE se movilizó ayer junto a una multitud que no tiene registro en la historia democrática de la ciudad, para repudiar el Golpe de Estado de 1976, en el 50º aniversario del comienzo de la dictadura genocida.
La Jornada por la Memoria, Verdad y Justicia fue también un mensaje contundente del conjunto de la población a las políticas negacionistas del Presidente Javier Milei -apalancado en un discurso anacrónico, falaz e infame-, para dejar establecido una vez más que el terrorismo de Estado no está en duda.

Se trata de una discusión saldada por la lucha de los organismos de DDHH y la convicción de las organizaciones libres del pueblo y el largo proceso judicial sobre los delitos de lesa humanidad, y por lo tanto imprescriptibles, que dejaron en asentado en juicios con plenas garantías procesales, que los secuestros, desapariciones, robos de bebés, torturas, violaciones y todo tipo de vejaciones indescriptibles formaron parte de un plan sistemático aplicado desde el poder, con la complicidad de la Iglesia Católica y sectores empresarios.
La movilización en Córdoba Capital, que los organizadores calcularon en 200 mil personas, se extendió desde la esquina de Colón y Cañada hasta la Ciudad Universitaria. El Consejo Directivo Provincial (CDP) de ATE Córdoba se convocó en la esquina de Caseros y Vélez Sársfield junto a la CTA Autónoma.
“Los estatales no olvidamos, no perdonamos, exigimos memoria, verdad y justicia. Y también queremos memoria completa, como cacarea el gobierno. Por eso exigimos que nos digan dónde están los desaparecidos y quienes se apoderaron de los casi 400 niños y niñas que faltan identificar”, resumió el secretario de DDHH del CDP, César Theaux.
Además, de la Capital Provincial, ATE tuvo participación en las concentraciones realizadas en ciudades del interior provincial, como Río Cuarto, Unquillo, Villa Dolores, Mina Clavero y Villa Ciudad Parque.
Siempre vale recordar que durante el Gobierno de facto que tuvo inicio el 24 de marzo de 1976, y se mantuvo a costa de la sangre del pueblo hasta 1983, hubo más de 30.000 detenidos desaparecidos; al menos 510 niñas y niños apropiados, privados de su identidad; 814 centros clandestinos de detención, 649 argentinos muertos en la inhumana Guerra de Malvinas; la pobreza aumentó de 4,4% a 37,4%; la deuda se quintuplicó, pasando de 8,2 mil millones a 45 mil millones; cerraron más de 20 mil establecimientos fabriles, entre otros datos que hasta hoy pesan en nuestro país.







