
El dirigente sindical y político Federico Giuliani advirtió que el avance de la ultraderecha en Argentina y en la región no es un fenómeno aislado, sino parte de un proceso global vinculado a la crisis del sistema democrático y al avance del capitalismo en su fase más regresiva. En ese marco, sostuvo que la clase trabajadora enfrenta el desafío de construir una alternativa política propia, clara y sin ambigüedades.
Giuliani, quien recientemente permaneció dos meses en Bilbao en condición de refugiado político, denunció la creciente criminalización de la protesta social en la Argentina desde la asunción del presidente Javier Milei. Según relató, fue detenido durante una movilización pacífica en la ciudad de Córdoba, donde sufrió la fractura de un brazo y fue trasladado a una cárcel de máxima seguridad.
“Protestar es un derecho fundamental, la base de todos los demás derechos”, afirmó. En ese sentido, señaló que su situación personal visibiliza una realidad mucho más profunda: “Las cárceles están llenas de jóvenes y de personas pobres, y allí se vulneran sistemáticamente los derechos humanos”.
Durante su estadía en el País Vasco, Giuliani destacó la construcción de redes internacionales de solidaridad y el intercambio de experiencias con organizaciones de distintos países. “Las luchas cambian de escenario, pero la causa de la opresión es la misma en todo el mundo: El capitalismo”, remarcó.

Consultado sobre el avance electoral de la ultraderecha en Argentina y en otros países de América Latina, el dirigente sostuvo que se trata de una tendencia global. “Por primera vez, el fascismo llega al gobierno por el voto popular. Sectores de la clase trabajadora terminaron votando a quienes luego se convierten en sus verdugos”, analizó.
Giuliani identificó tres factores centrales que explican este fenómeno: Un discurso punitivista centrado en la “seguridad” y el endurecimiento penal; la instalación de narrativas racistas y excluyentes; y una profunda crisis económica que, según señaló, también es responsabilidad de gobiernos progresistas que no lograron dar respuestas estructurales a las demandas sociales.
En ese contexto, vinculó el crecimiento de la ultraderecha con el desgaste de la izquierda tradicional y del propio sistema democrático. “La democracia actual no garantiza derechos básicos como vivienda, trabajo, educación o salud. Se redujo a un mecanismo electoral que no asegura participación real del pueblo”, afirmó.
Para Giuliani, la falta de definiciones políticas claras es uno de los principales errores del campo popular. “Estamos en una etapa donde no hay lugar para los grises. O se construye una alternativa opuesta al modelo de Milei o la gente termina eligiendo la versión original del ajuste”, advirtió.
Desde su perspectiva, la reconstrucción política debe tener como eje a la clase trabajadora, hoy fragmentada y atravesada por una fuerte disputa cultural. “El capitalismo logró imponer la idea de que el compañero de al lado es un competidor. Eso debilita la organización colectiva y aleja a muchos de la política”, explicó.
Finalmente, el dirigente rechazó la idea de que la juventud esté perdida políticamente. “Muchos jóvenes no votan porque no ven un proyecto de vida posible. La tarea es volver a movilizarlos, construir una propuesta común y recuperar la política como herramienta de transformación social”, concluyó.
Fuente: www.gremialonline.com






