Este año nuestro gremio abordará con talleres la violencia en el ámbito del trabajo, a partir de la creación el año pasado del departamento específico. Algunos de los ejes de este trabajo de formación y contención de los compañeros se desarrollaron en 2013 en el Concejo Directivo Nacional. Aquí sus principales lineamientos.
Para este primer cuatrimestre está programado, aun sin fecha concreta, el primer taller que llevará a cabo el Departamento de Salud Laboral de ATE Córdoba. Como una introducción a la materia, los compañeros que integran este espacio en nuestro gremio sintetizaron los principales rasgos de los dos encuentros nacionales realizados en 2013.
Estos contenidos apuntan a orientar a los compañeros sobre el abordaje de las problemáticas de salud laboral que daremos en Córdoba. El resumen estuvo a cargo del vocal del CDP Daniel Fenoglio, cro. que integra el departamento y que participó de ambos encuentros.
Primer encuentro (09-10-13). “La violencia institucional como riesgo psico-social”
De los riesgos a los que están expuestos los trabajadores, los psico-sociales son los que están adquiriendo mayor importancia relativa a partir de crecimiento de la precarización laboral, con su impronta de trabajo no registrado, del sostenimiento y aumento de la tercerización de tareas y de la no discusión paritaria de las condiciones y seguridad laborales. La realidad es que la presión psico-social aparece con gran intensidad en el trabajador que no sabe si le van a renovar el contrato, que le asignan tareas sin brindarle los elementos para llevarlas adelante, que es discriminado, humillado, etc. Y está claro que esta presión psico-social no causa sólo “problemas nerviosos”, este estrés literalmente mata a través de la provocación de ACV, infartos, cánceres y otras enfermedades. Aunque el sujeto de esta presión, que se vuelve violencia, se suele personificar en el jefe o patrón, lo cierto es que el origen de la violencia es la mayoría de las veces institucional y, más profundamente, reside en el propio sistema de producción que lleva a un determinado modo de organizar el trabajo y este a la enfermedad. Hay grandes esfuerzos hechos por las empresas y aún organismos estatales, para demostrar que la violencia laboral es “culpa” de personajes, inadaptados sociales que, cada tanto llegan a jefes y se dedican a violentar a sus subordinados. A esto hay que agregarle la naturalización de la violencia, por parte del trabajador, que piensa con las categorías del opresor y no es consciente de ello.
Segundo encuentro (12-11-13). “La violencia laboral como proceso”
La violencia laboral conforma un proceso que tiene sus fases desde el incidente del comienzo hasta el desenlace final. Es necesario conocer cómo se estructura y organiza el proceso de violencia laboral, cuáles son y cómo se manifiestan las conductas de las personas involucradas en la situación, cómo es la relación entre las mismas, y que acciones se pueden llevar a cabo para prevenir o intervenir en dicho proceso. La violencia laboral tiene una naturaleza doble: es estructural y es política. Es estructural porque es crónica, se mantiene en el tiempo y, por lo tanto, adquiere la forma de un proceso. Abarca todos los niveles de la organización y a gran cantidad de gente dentro de ella. La demanda de respuestas al problema es, cualitativamente y cuantitativamente, más urgente y compleja que la posibilidad misma de respuesta. Por lo tanto, exige para su abordaje metodologías de investigación-acción sindical que vayan permanentemente del caso particular a la generalidad y viceversa. Es política porque es la única manera posible de instalar un sistema de relaciones laborales precarizadas.






