
Tal como estaba anunciado, hoy por la mañana trabajadoras y trabajadores de la Secretaria de Niñez, Adolescencia y Familia (SENAF) se m ovilizaron la Ministerio de Justicia y DDHH de Córdoba para exigir que la cartera finalice con la persecución por motivos antisindicales contra afiliados y afiliadas, activas e integrantes del cuerpo de delegados de ATE que sufren permanentes hostigamientos, sanciones y amedrentamientos, amenazas de denuncias penales y todo tipo de actitudes antidemocráticas de parte funcionarios del área.
A pesar de lluvia, que de a ratos caía sobre le centro de la ciudad, la columna de ATE corto la calle Alvear a la Altura del Ministerio e hizo sonar un fuerte bullicio, mientras los funcionarios se escondían detrás de los cortinados y la guardia policial.



En la oportunidad, el secretario General de ATE Córdoba, Federico Giuliani, trazó un sombrío panorama de la actualidad de la SENAF, donde se encuentran judicializados niñas, niños y adolescentes, en pésimas condiciones debido a la falta de política en la materia del Gobierno de Juan Schiaretti, que curiosamente a días de la protesta lazó una campaña pública en medios de comunicación afines, para convocar a familias a ejercer de sustitutas mientras no logra garantizar mínimas condiciones de dignidad para las y los jóvenes dentro del sistema.
El dirigente explicó el origen del conflicto detallando que “hace un tiempo cambió la cúpula ministerial pero no hay soluciones de fondo a la precarización laboral, a los salarios bajos. Pero sobre todo estamos denunciando es la persecución para los que se afilian a ATE y a los que son activistas, delegados y delegadas que sufren aprietes, traslados indebidos. Ante ese marco, teníamos una mesa de negociación con el Ministerio, resultado de la lucha que hicimos el año pasado”.



Y prosiguió: “ese espacio no funcionó, no hubo respuestas a esta problemática y por eso decidimos arrancar un plan de lucha con asambleas en distintos residencias y sectores de trabajo. Hubo una situación grave en el Complejo Esperanza donde los funcionarios amenazaron con denunciar a la justicia a los delegados antes de iniciar una asamblea. No se pudo realizar la misma y por eso trajimos el conflicto al Ministerio”.
Respecto a las condiciones que sufren las y los jóvenes que se encuentran dentro de la SENAF Giuliani afirmó que “evidentemente el primer paso que afecta la situación de las familias vulnerables es precarizar al trabajador, con compañeras y compañeros que cobran 50 mil pesos. Pero es general la política de Juan Schiaretti y del cordobesismo de desprecio a los sectores populares, donde los chicos son los más vulnerables. Eso se ve claramente en los territorios, que son la sujetos de estos organismos y son a la vez los sectores que sufren con mayor crudeza el impacto de la gran desigualdad social que hay en Córdoba”.
Giuliani criticó las campañas marketineras del gobierno mientras no soluciona los problemas reales del Estado Provincial. “El cordobesismo lleva 24 años de gobierno y ha coordinado una maquinaria propagandística fenomenal a partir de grandes políticas de marketing, tanto en Salud, como en Justicia, en Desarrollo Social, donde crean mascaras y vidrieras cuando al interior hay en realidad un gran vacío en cuanto a las políticas hacia la comunidad y el pueblo en general”.



“Lo que uno ve es que le interesa poco o nada las políticas públicas hacia los sectores vulnerables porque no hay políticas públicas con trabajadores precarizados”, fustigó el dirigente.
La Defensora del Niño en Córdoba, Amelia López, envió una nota nota a ATE intimando al gremio a que retenga el plan de lucha y evite las asambleas. ¿Cuál fue la respuesta desde ATE?
– Esta es la respuesta, en la calle. Ya en plena pandemia nos llevamos puestos al peor secretario de la SENAF de la historia de Córdoba, José Piñero, y no nos va a temblar la mano para hacer lo mismo con otros funcionarios si no hay respuesta para los laburantes. Lo que no puede pasar en democracia es sancionar o judicializar a los trabajadores por hacer asamblea como sucedió en el Complejo Esperanza la semana pasada, una actitud que le adjudicamos al coordinador Antonio Franco.
Testimonios
Diversos delegados dieron su voz a la protesta y explicaron el tenor de la crisis que vive la SENAF.
En tal sentido, Sergio Piedra, delegado del Complejo Esperanza, dijo que la semana pasada “cuando iniciábamos una asamblea nos amenazaron con denunciarnos penalmente. Después la Defensora del Niño también intentó amedrentarnos a través de una carta al gremio, desconociendo los derechos que tenemos como trabajadores.Nos hostigan permanentemente, no nos dejan reunirnos, no reconocen al gremio y para ellos el único sindicato vigente es el otro que nos abandonó hace 25 años”.



El dirigente rescató que “gracias a ATE hoy estamos organizándonos para encontrar un espacio de diálogo con el gobierno, pero lamentablemente ellos no tienen ninguna intención, están vaciando las instituciones con funcionarios que no concursan el cargo y son puestos a dedo. Una mediocridad terrible y desperdician el capital humano cuando durante la pandemia siempre estuvo garantizando el funcionamiento del organismo”.
Por su parte, el activista Humberto Cabral, recordó que “las apretadas en SENAF se suceden en todos los ámbitos. Hay compañeras trasladadas, con sumarios administrativos, yo mismo fui perseguido dentro de la SENAF como delegado por muchos años. es una práctica constante en el organismo”.
Cabral explicó que “claramente la mesa de diálogo no dio resultado por la mala fe de los funcionarios, no permitieron el regreso a su lugar de trabajo a las compañeras trasladas ni implementaron soluciones a los problemas elementales que tenemos en SENAF”.



“Esta es la primera de las manifestaciones que vamos a llevar adelante para plantear los problemas en las residencias, la precarización laboral, sobre todo de las becarias, el régimen laboral de los guardias que quieren volver al esquema histórico de 72 por 24, y estamos esperando que nos reciba algún funcionario para entregarle el pliego de reclamos”.
Y concluyó asegurando que “los guardias del Complejo Esperanza no tienen un protocolo de actuación, no están los insumos cuando se dan situaciones de motín, de violencia, para dar la respuesta adecuada para garantizar la seguridad de los chicos y del personal”.






