
El intento de magnicidio perpetrado con la Vicepresidenta de la Nación Cristina Fernández de Kirchner movilizó masiva ya mayoritariamente al pueblo argentino en defensa de la vida de la dirigente popular más importante de nuestro país, sino también como respaldo a la vida democrática, la no violencia y el aislamiento de los violentos que pretenden enturbiar la convivencia social.
Estos violentos no solo sostienen una pistola, o muestran su agresividad desde algún canal de televisión o radio, también ejercen cargos públicos como el secretario de Gobierno de la Municipalidad de Villa Allende, el macrista Felipe Crespo.

El funcionario difundió por redes un mensaje negacionista y abiertamente agresivo, buscando provocar a la comunidad desde la violencia política. Lo hizo a las 12.56 de la madrugada del viernes, a pocas horas de sucedido el intento de asesinato, mientras la población estaba consternada por la noticia.
ATE repudia las expresiones de este personaje nefasto y exige su renuncia al cargo, para que la gestión municipal de Villa Allende recupere el clima democrático que Felipe Crespo se encargó de enturbiar.
Su penoso paso por Agricultura Familiar
Lamentable ex funcionario del Ministerio de Agricultura, que en su gestión en la Subsecretaría de Desarrollo Territorial, se dedicó a perseguir y despedir trabajadores y trabajadoras estatales, con el objetivo de canalizar desde el propio estado su odio por lo estatal y los estatales, sino para destruir las políticas que defiendan a los pequeños productores y los campesinos que no se encuentran comprendidos por el negocio sojero, en una clara actitud ideológica e intolerante.
Arrepentimiento trucho
Vale señalar que Crespo borró el tw, que de todas formar está disponible por una captura de pantalla, dijo que el mensaje fue “una broma de mal gusto” para decir seguidamente que repudia el ataque a la Vicepresidenta, señalándola como “vicepresidente”, y asimilando el atentado a “cualquier otro que atente contra la paz social”. Otra muestra de su intolerancia e incapacidad para ejercer el cargo en una sociedad democrática.






