En Córdoba, Sierras Chicas es una de las regiones que más brutalmente está sufriendo la invasión de desarrollos inmobiliarios, depredando el medio ambiente y generando la especulación sobre los precios de la tierra. Nuestro compañero Carlos Bazán, guardiaparque provincial, desarrolló el tema en la revista La Unión, publicación de la zona, que reproducimos para conocimiento y debate de nuestros afiliados.
Los modelos de desarrollo de la sociedad capitalista han entrado en crisis, y las consecuencias para las especies pueden ser catastróficas. Al propio tiempo, la maquinaria mediática hace lo posible para que esa crisis sistémica del capitalismo sea invisible para las mayorías. En primer lugar, asola al mundo una crisis tanto económica como financiera, otra vez desatadas por el egoísmo y la arbitrariedad de las fuerzas del mercado. A ellas se une la crisis ecológica, resultado de la acelerada deforestación de las áreas boscosas del planeta, de la emisión indiscriminada de gases tóxicos y la contaminación de los recursos acuáticos, entre otras calamidades.
Las crisis económicas, con su negativa repercusión en la producción y el consumo, precarizan la vida de los grupos sociales más vulnerables; endurecen la competición entre los miembros de la sociedad por el acceso a los recursos, servicios y políticas sociales; y sacan a flote actitudes y sentimientos egoístas, puestos en función de preservar o incrementar el bienestar para sectores minoritarios y poderosos. En el ámbito internacional, la fragilidad de las economías de no pocos estados facilita a los poderosos la apropiación de los recursos naturales de esos países, la esclavización de las capas populares, la cancelación de las conquistas sociales logradas por los pueblos, y la imposición de los intereses de los más fuertes en organizaciones e instituciones internacionales.
La Tierra es la casa de todos los hombres, mujeres y niños que la pueblan. No tenemos derecho a legar a nuestros hijos paisajes sin árboles que anuncian la lenta asfixia del planeta; donde la búsqueda de agua forma parte de la lucha por la subsistencia y mueren cada día 5000 personas por beber de fuentes contaminadas; zonas pesqueras agotadas por ritmos de extracción que superan con creces los de la reproducción natural de las especies; veranos crecientemente calurosos que alternan con inviernos cada vez más crudos; y lluvias torrenciales que sepultan bajo el agua, vidas humanas, bienes personales e infraestructura, pero sobre todo deja sumergidas afectos, esperanza y sueños en un presente y futuro mejor para cada familia afectada.
En estos días, se puso de manifiesto, una muestra de lo expresado más arriba, muy cerca nuestro. En Reserva Hídrica La Quebrada, se hizo público la intención de un particular de avanzar con un desarrollo inmobiliario en “Pozos Verdes”, al ingreso de la Quebrada de Los Hornillos. Este hecho trajo aparejado que numerosos vecinos de la localidad de Río Ceballos, se manifestaran frente al municipio local, que en realidad no tiene responsabilidad funcional en ese lugar, ya que se trata de una jurisdicción provincial, debiendo intervenir allí el Ministerio de Ambiente, Agua y Energía, tanto con la Secretaría de Ambiente y la Subsecretaría de Recursos Hídricos. En la certeza de que no poner freno a este emprendimiento, se verían afectados nuestros bienes comunes naturales: agua, flora, fauna y paisajes, la sociedad civil ha iniciado una convocatoria para la firma de un petitorio para que no se dé curso a este negocio. Con lo que queda demostrado que solo la movilización social sigue siendo el resguardo de nuestros derechos. Veremos que sucede….







