Tras el contagio de COVID-19 de una mujer y su pequeño hijo en situación de violencia, quienes habían asistido al Polo de la Mujer, se puso en evidencia la falta de aplicación de protocolos de seguridad en los sectores de atención actualmente abiertos.

Ante el reciente caso de contagio de COVID-19 de una mujer y su pequeño hijo en situación de violencia, que asistieron al Polo de la Mujer -dependiente del Ministerio de la Mujer de la provincia de Córdoba-, se puso en evidencia la falta de aplicación de protocolos de seguridad en los sectores de atención actualmente abiertos. Se han realizado el hisopado a las trabajadoras del sector pero a pesar de los resultados negativos, esta situación de exposición se podría haber impedido si se tomaban recaudos y medidas básicas de cuidado.
Frente a ello, ATE Córdoba expresa su preocupación e insta a las autoridades de la provincia de Córdoba a cumplimentar con los protocolos de bioseguridad y reconocer el trabajo del área como esencial. Si bien en el Ministerio de la Mujer de la provincia, la mayoría de las trabajadoras se encuentran realizando teletrabajo desde sus hogares, continuando con la asistencia a las mujeres en situación de violencia, el área de la Brigada de Protección a la Mujer y el área Trata de Personas nunca cerró sus puertas, asistiendo las trabajadoras a su lugar de trabajo. La brigada es el área –compuesta por psicólogas y trabajadoras sociales– que se encarga de atender las situaciones de emergencia y crisis, las activaciones de botón antipánico y tobillera, así como los femicidios e intentos de femicidio. Desde el cuerpo de de delegadas nucleadas en ATE Córdoba se han realizado presentaciones, entre las cuales se solicitaba suspender algunas actividades no esenciales, dado que romper la cuarentena es poner en riesgo a una gran cantidad de personas. Además si bien la habilitación del 0800 para recibir denuncias de violencia es un gran estrategia para dar atención y contención telefónica, las trabajadoras a cargo, lo hacen vía teletrabajo, sin la capacitación correspondiente teniendo que compatibilizar la atención de los llamados de situaciones críticas con la tarea del cuidado de los niños y niñas que tienen a cargo.
Asimismo, considerando que en el contexto de aislamiento social obligatorio han aumentado exponencialmente las denuncias y situaciones por violencia hacia las mujeres, es necesario que desde el gobierno se avance a en la mejora de las condiciones laborales de las trabajadoras del área ya que la gran mayoría tiene contratos precarios o monotributistas.
Este caso testigo deja en evidencia de que las y los trabajadores de la salud no son los únicos expuestos al contagio de Coronavirus. Las trabajadoras precarizadas por el Gobierno de la Provincia se merecen condiciones dignas de trabajo frente a la pandemia.





