ATE participó de las masivas expresiones en conmemoración del día de la mujer trabajadora. A lo largo y ancho de la provincia, el país y el mundo, las mujeres dijimos que no va más este sistema que destruye nuestros cuerpos y precariza nuestros trabajos.

No es casualidad. Mientras los poderosos -en general hombres en representación de la explotación capitalista- no encuentran salida a la crisis del sistema que ellos mismos alimentan a partir de las concentración global de las finanzas y de la precarización del trabajo, las mujeres y disidencias nos organizamos para dar la pelea, de frente y sin cuartel, contra el patriarcado y todo lo que él representa.
No es casualidad y las estadísticas lo demuestran: las mujeres sufrimos más el trabajo precario, somos más pobres, estamos más sometidas a las interminables jornadas laborales entre el trabajo social y el doméstico, sufrimos de la violencia del capital, de la violencia del patrón y de la violencia en la familia, más que nuestros compañeros varones.
Por ello es que hoy, desde el departamento de Géneros y Diversidad del Concejo Directivo Provincial de ATE decidimos marchar encolumnadas con nuestras compañeras de la intersindical de Córdoba: porque nos reconocemos trabajadoras y entendemos al movimiento obrero como nuestra organización originaria y como parte central en la construcción de una sociedad más justa e igualitaria.
Todas quienes marchamos hoy -mujeres, trans, no binares- nos reconocemos parte de esa historia de trabajadores explotadas y que, cuando la noche fue más oscura, soportamos castigos terribles, muchos de los cuales siguen hasta hoy. Debimos luchar primero por la jornada laboral de 10 horas y contra el trabajo infantil y morir incineradas en las fábricas con las puertas y escaleras cerradas; debimos luchar por el voto, la escuela secundaria, la universidad y por derechos ciudadanos más elementales que los varones consiguieron siempre antes. Hoy seguimos luchando por todo lo que nos falta, porque también sabemos que la hora más oscura es la que viene antes del amanecer.
Acabamos de vivir uno de esos días donde la unidad del campo popular se hizo carne, grito, color, alegría y emoción en las calles de Córdoba, de toda la provincia, del mundo.
Y acá lo sentimos, de frente, revisando nuestras heridas pasadas, pero con ansias y sed de futuro libre, justo y soberano.
Y ATE fue parte y estuvo presente en este puño cerrado.
Porque los de arriba no pueden más, su sistema se les viene encima y ni que quisieran podrían seguir perpetuando esta explotación que niega la vida misma de la humanidad y de todo el planeta.
Nadie puede pagar más la fiesta del FMI, de los CEO, de la timba.
Ellos no pueden: nosotras, nosotres, no queremos y no lo vamos a hacer entregando, aún más, nuestra soberanía, nuestra libertad, permitiendo más explotación.
Por ello, el movimiento obrero feminista, las mujeres trabajadoras, encabezamos las luchas por esa Latinoamérica nueva que venimos dando forma con la argamasa de nuestra historia, la de la lucha de nuestros pueblos.
¡Arriba las que luchan!
¡Vivas, libres y desendeudadas nos queremos!
Departamento de Géneros y Diversidad
CDP ATE CÓRDOBA










