La precarización laboral en los municipios no es una novedad, pero sí una realidad que se profundiza y golpea cada vez más fuerte a las y los trabajadores municipales. Contratos por uno, tres o seis meses, monotributo encubierto, ausencia de derechos básicos y un miedo permanente a quedarse sin trabajo son parte del día a día en muchas localidades de nuestra provincia.
“Lo de siempre es la precarización laboral. Desde persecución hasta contratos por un mes, que no le permiten al trabajador planificar su vida porque no sabe si al mes siguiente se va a quedar sin trabajo”, explica Vladimir Suárez, delegado de ATE en Salsipuedes.
“No saber si mañana vas a poder comer o no es terrible. Eso te afecta en tu vida personal y diaria de una manera muy fuerte”, agrega.
Municipios que crecen, derechos que retroceden
Los pueblos y ciudades del interior de Córdoba están creciendo a un ritmo acelerado. Más vecinas y vecinos se instalan en estas localidades, y los municipios se convierten en una fuente central de empleo. Sin embargo, ese crecimiento no viene acompañado de reglas claras ni de un fortalecimiento del empleo público.
“Los municipios del interior están creciendo muchísimo, pero a la vez se suma precariedad”, advierte Suárez. “Se suma mucha gente a la planta municipal sin ningún tipo de control, contratada por un mes, como monotributista o con contratos fijos muy cortos. Entonces, a medida que van creciendo los pueblos, la situación contractual de los trabajadores va empeorando”.
Este escenario genera un Estado local desordenado y una planta laboral sometida al miedo y la discrecionalidad. “De esa manera los gobiernos van sembrando el miedo”, señala el delegado municipal.
La salida es colectiva y organizada
Frente a esta realidad, desde ATE se insiste en que no hay salidas individuales. “La manera de salir de todo esto es colectiva. No se puede de manera individual”, afirma Suárez.
En ese sentido, destaca el rol del sindicato: “ATE afilia a todos los trabajadores, sin importar la situación contractual: planta permanente, contratados, monotributistas o becarios. Porque no es el trabajador el que elige cómo lo contratan, es el Estado el que impone esa forma aprovechándose de una necesidad”.
Un Convenio Colectivo Municipal para toda la provincia
En este contexto, poner en agenda la discusión por un Convenio Colectivo de Trabajo Municipal resulta clave para empezar a revertir la precarización estructural.
“No hablamos de un convenio para un solo municipio, sino de un convenio colectivo a nivel provincial que regule a todos los municipios, por lo menos con una base y de ahí para arriba, nunca para abajo”, sostiene Suárez.
Además, remarca que un convenio colectivo permitiría ordenar el empleo público: “Hoy en los municipios no existen carreras administrativas, no se concursa, hay designaciones a dedo. El convenio colectivo ordena todo eso”.
Frente al ajuste y la reforma laboral, más organización
En un contexto nacional de ajuste y amenazas de reforma laboral regresiva, la organización sindical vuelve a ser una herramienta central. “Si nos quedamos callados, nuestra situación claramente va a empeorar. Si dejamos que nos pisoteen los derechos todo el tiempo, vamos a ir para atrás”, advierte el delegado.
Por eso, Suárez insiste en recuperar el valor de la sindicalización: “La discusión no es a qué sindicato te afiliás, sino la importancia de estar sindicalizado, de estar dentro de un colectivo y moverse todos unidos”.
Desde ATE seguimos impulsando esta discusión con una convicción clara: la estabilidad laboral de las y los trabajadores municipales no puede seguir siendo una variable de ajuste. Defender derechos, ordenar el empleo público y avanzar hacia un Convenio Colectivo Municipal es una tarea urgente y colectiva.











