
Cada año el paso de becarios/as doctorales a posdoctorales es un cuello de botella que deja a cientos de compañeros/as fuera del organismo. Y esto se agravó desde 2024 con el gobierno de la LA, que recortó la totalidad de becas otorgadas en un 40% aproximadamente.
De 1300 becas doctorales prometidas por el gobierno en diciembre de 2023, se otorgaron sólo 940 en 2024 y en 2025 se otorgaron 1000. Es decir, el gobierno dejó afuera del sistema científico a unos 660 becarixs entre 2024 y lo que va del 2025.
De las 800 becas posdoctorales previamente anunciadas, se otorgaron sólo 500 en 2024, al igual que en 2025, mientras que 1500 doctorales llegaron a término. Los cupos de becas posdoctorales son insuficientes para garantizar la continuidad de quienes cuentan hoy con beca doctoral y más aún quienes quieren ingresar o volver al CONICET.
Esto se da en un contexto de, año y medio de gobierno libertario, en el que trabajadores de organismos estatales de ciencia, técnica, educación y cultura sufren un desmantelamiento histórico. En conciet se vive un cientificidio que ajusta e impulsa al éxodo científico.
Entre los cientos de afectados y afectadas se encuentra la secretaria Adjunta de la Junta Interna de ATE CONICET Córdoba Ayelén Branca, que contaba con una Beca Doctoral desde abril de 2019.
En consecuencia, ATE exige al organismo la extensión de de dicha beca, ya que la compañera goza de tutela sindical debido a su cargo en la Junta Interna, al igual que otras y otros trabajadores que son dirigentes gremiales en el país.
“Es imperioso reconocer la necesidad de garantizar la representatividad gremial como derecho de cada una de las personas becadas en el organismo. Este derecho, está garantizado por el momento por el reconocimiento de la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE) quien nos brinda, en tanto trabajadores, un espacio de representación y participación gremial. Es así que nosotras/os somos afiliados y representantes gremiales”, explicó Branca.
Las designaciones como representantes gremiales han sido el resultado de procesos electorales democráticos, avalados, tanto por nuestros compañeros como por las autoridades del CONICET, que nos han reconocido como voceras y voceros de las y los trabajadores en este ámbito.
“En el ejercicio de este mandato, hemos llevado adelante una multiplicidad de tareas gremiales orientadas a la defensa de los derechos laborales de nuestras compañeras y compañeros, abogando por espacios de trabajo dignos, colaborativos y libres de todo tipo de violencia”, agregó.
En tal sentido, ATE considera fundamental garantizar la continuidad de los mandatos gremiales, conforme la normativa vigente, para poder sostener las tareas que vienen realizando en defensa de los y las trabajadoras del CONICET, así como para respetar el voto de las y los compañeros trabajadores que depositaron su confianza en su representación sindical.
“Es importante destacar que, paralelamente a nuestras responsabilidades gremiales, hemos sostenido el trabajo académico correspondiente a nuestras becas, completando nuestras tesis en los plazos previstos, y presentándonos a la convocatoria de becas posdoctorales. Tras publicarse los resultados presentamos las recusaciones correspondientes a nuestras evaluaciones, en virtud de la pertinencia y necesidad de continuar con las líneas temáticas abordadas en nuestros proyectos y de considerar que hubo defectos en su evaluación”, concluyó Branca.
Contexto del sistema de becas
Según explicó la Junta Interna de ATE CONICET Córdoba, cada año el paso de becarios/as doctorales a posdoctorales es un cuello de botella que deja a cientos de compañeros/as fuera del organismo. Y esto se agravó desde 2024 con el gobierno de la Libertad Avanza, que recortó la totalidad de becas otorgadas en un 40% aproximadamente.
De 1300 becas doctorales prometidas por el gobierno en diciembre de 2023, se otorgaron sólo 940 en 2024 y en 2025 se otorgaron 1000. Es decir, el gobierno dejó afuera del sistema científico a unos 660 becarixs entre 2024 y lo que va del 2025.
De las 800 becas posdoctorales previamente anunciadas, se otorgaron sólo 500 en 2024, al igual que en 2025, mientras que 1500 doctorales llegaron a término. Los cupos de becas posdoctorales son insuficientes para garantizar la continuidad de quienes cuentan hoy con beca doctoral y más aún quienes quieren ingresar o volver al CONICET.
Esto se da en un contexto de, año y medio de gobierno libertario, en el que trabajadores de organismos estatales de ciencia, técnica, educación y cultura sufren un desmantelamiento histórico. En CONICET se vive un cientificidio que ajusta e impulsa al éxodo científico.
Situación que refuerza la necesidad de dar continuidad a la representación gremial de becaries, para garantizar sus derechos laborales y sostener procesos de lucha por las vulneraciones que viven.






