
Anoche una multitud sufrió la brutal represión de la policía de Córdoba, cuando se manifestaba de manera legal y pacífica en rechazo del Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU) del Presidente Javier Milei.
Se trataba de la misma modalidad de protesta que se replica en todo el territorio nacional, de manera espontánea y solidaria para dar por tierra con una medida oficial de carácter ilegal e inconstitucional que derrumba, entre otros puntos, la legislación protectora en materia laboral, y deja a las y los trabajadores a merced de la rapiña empresarial y el ajuste de personal del Estado.
Cinco detenidos y una cantidad de heridos es el saldo de intervención policial sobreactuada con balas de goma, gases lacrimógenos, palos a granel y una desmesurada exhibición de armamento de diverso calibre fueron el saldo de una política oficial en la provincia, que nada tiene para envidiar a los delirios violentos de la ministra de Seguridad Patricia Bullrich.
ATE repudia total y absolutamente la represión del gobierno de Martín Llaryora y exige la inmediata liberación de los detenidos.
Al mismo, reclama tiempo una urgente explicación oficial sobre los motivos de la represión, toda vez que se trató de una concentración pacífica y en el marco de los derechos que garantiza la Constitución Nacional de peticionar ante la autoridad y expresar libremente su opinión en el marco del debate público.
No escapa al contexto represivo la aprobación en la Unicameral de la nueva ley de seguridad aprobada entre gallos y medias noches, que transfiere en parte a municipios y agencias privadas la seguridad ciudadana, materia indelegable del Estado.
En consecuencia es el momento indicado para reafirmar que desde ATE no vamos a claudicar en ejercer los derechos que establece nuestra Constitución y los tratados internacionales en materia de derechos humanos que Argentina tiene suscripto.
Lamentable comienzo de una gestión provincial que tiene la obligación de mantener la paz social, en vez de provocar la violencia callejera y pretender sofocar el conflicto social.






